Ahorro forzoso, ahorro por miedo y ahorro voluntario

Todas sabemos que ahorrar es algo positivo y por eso el ahorro mensual es uno de nuestros principales objetivos económicos. Ahora bien: hay distintas circunstancias que pueden llevarnos a ahorrar y no siempre de un modo absolutamente consciente. Me encantaría que siguieras leyendo para conocer los tres principales tipos de ahorro, en qué consiste cada uno de ellos y qué es lo mejor que puedes hacer dependiendo de con cuál te identifiques. Ahorro por miedo, ahorro forzoso o ahorro voluntario: ¿Cuál es el tuyo?

Ahorro por miedo

Querida, me provoca tristeza hasta escribirlo, pero sí: este es un tipo de ahorro muy común en la actualidad.

En la sociedad en la que vivimos y según nos han educado a la mayoría, pocas cosas dan más miedo que la incertidumbre. Sobra decir que si de algo vamos sobradas hoy por hoy, dadas las circunstancias económicas y sociales, es precisamente de eso: de incertidumbre.

El último “auge” del ahorro por miedo tuvo lugar en la crisis económica de 2008. Paro, inflación, pérdida de capacidad adquisitiva… Todas las señales externas nos lanzaban un mismo mensaje: “guarda todo lo que puedas, por lo que pueda  venir”.

Podríamos decir que la historia se repite años después. Que de repente volvemos a tener ese sentimiento de culpa al gastar porque “las cosas se están poniendo feas”. Caemos entonces en  aumentar al máximo nuestros ahorros movidas por el temor a quedarnos sin nada en un futuro no muy lejano.

Si al leer estas líneas te sientes identificada, seguramente es el miedo el que te lleva a ahorrar y puede que esto, paradójicamente, acabe provocando una disminución de tu calidad de vida presente y futura.

Si ya cuentas con un fondo de emergencia y actualmente tienes unos ingresos mensuales asegurados, te recomiendo que no entres en la dinámica de privarte de cosas que te hacen feliz o de no disfrutar de tu dinero reduciendo demasiado el presupuesto. Por otra parte: ¿por qué no te planteas la opción de invertir un porcentaje de esos ahorros y asegurarte así de que tu dinero no pierda valor con el paso del tiempo?

Ahorro forzoso

Este concepto se utilizó mucho con la llegada de la pandemia, pero su origen se remonta mucho tiempo atrás. Ya  se hablaba de la “teoría del ahorro forzoso” a principios del siglo XX, aunque no aplicado a las finanzas personales.

Para entender qué es ahorrar “involuntariamente”, vamos a plantearnos el siguiente supuesto.

Si durante un tiempo considerable una persona siempre hace lo mismo, gana lo mismo, compra lo mismo y gasta lo mismo, es fácil concluir que este comportamiento financiero “lineal” implica que el ahorro también sea siempre el mismo.

¿Te sientes identificada con esta situación? Ok. Pues ahora imagina que por cualquier circunstancia tus ingresos aumentan o tus opciones de compra disminuyen (no por falta de presupuesto). Tus ahorros aumentan “por narices”, no porque tú lo hayas decidido. Así de sencillo.

Seguro que ahora entiendes perfectamente por qué con la llegada del COVID el ahorro forzoso se convirtió-desafortunadamente-en tendencia: no pudimos, por ejemplo, hacer esos viajes para los que habíamos juntado dinero. Y ese gasto previsible no consumado pasó a formar parte de nuestros ahorros.

Pero esta no es la única situación en la que se ahorra de un modo involuntario. Imagínate que te ascienden en el trabajo y te aumentan el sueldo, pero este cambio laboral implica más tiempo dedicado a tus obligaciones con la empresa. Tendrás menos opciones de salir a cenar, tomarte el café con amigos, ir al teatro… Pasarás más tiempo delante del ordenador y, por lo tanto, ahorrarás el dinero que te gastarías si dispusieras de más tiempo.

Si estás en una situación de ahorro forzoso, o bien llevas meses acumulando euros en tu cuenta corriente, ya sea por la pandemia o por cualquier otro motivo, mi consejo sería el siguiente: gástate una parte en algún capricho (seguro  que te lo mereces), y “pon a bailar” la restante invirtiéndola en la opción que más te interese en este momento.

Ahorro voluntario

El ahorro voluntario es el tipo de ahorro más amable y satisfactorio, ya que es el que logramos gracias a una gestión financiera consciente y responsable.

Al contrario de los tipos de ahorro anteriores, el ahorro voluntario no tiene su origen en estímulos o situaciones externas, sino en ti misma y tu capacidad de planificación y gestión financiera.

La cifra es lo de menos. Ahorras lo que puedes, sabes lo que ahorras y tú has decidido cuánto ahorrar y para qué. Me da igual que sea para un viaje a Miami en 2023, para ampliar tu fondo de emergencia o para comprarle a tu hermana esos zapatos que le vuelven loca y no puede permitirse. Lo importante es que has aprendido a ahorrar y tú llevas las riendas.

Si te encuentras en esta situación, ¡solo puedo decirte que sigas así! Ah, bueno, y una cosa más: si aún no te has animado a iniciarte en el mundo de la inversión, ¡quizás haya llegado el momento de lanzarte!

Como ves, hay distintos motivos que pueden llevarnos a ahorrar. Sea cual sea el tipo de ahorro con el que más te identificas, lo importante es que seas consciente de por qué ahorras y, a partir de ahí, cambies o no lo que decidas.

¿Cuál de los tres tipos de ahorro crees que es el tuyo?

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Jeanne Marie, [31.03.21 10:11]