Tres alternativas a comprarte un coche nuevo

Tener un vehículo propio es para la mayoría un bien de necesidad, casi a la altura de la comida o la vivienda. Pero además, mucha gente ve en el coche no solo un medio de transporte: también es un símbolo de estatus social y forma de vida. El coche de una persona dice bastante sobre ella. Un Porsche amarillo nos inspira de quien lo conduce cosas distintas a un Seat 124 de los años 80, ¿verdad? Quizás por eso, cuando toca cambiar de vehículo, le demos tanta importancia a la nueva elección. Y aquí es como todo, querida: cada una tiene sus prioridades. Para unas el factor clave puede ser la estética y la potencia y otras pueden guiarse por el precio y la practicidad. Sea lo que sea hay una cosa que no cambia, y es que un coche nunca, pero nunca, es una inversión, por muchas veces que hayas escuchado lo contrario. Hoy voy a explicarte por qué y, además, te daré algunas alternativas interesantes a la compra de un coche recién sacado de fábrica.

¿Por qué no es una inversión?

Cuando hablamos de inversión nos referimos a cualquier acción en la que dedicamos una parte de nuestros recursos a un objetivo claro: obtener beneficios. Por lo tanto podemos llamar inversión a montar un negocio, a comprar acciones en Bolsa e incluso a pagar un curso que nos permitirá mejorar nuestra formación y acceder así a empleos mejor remunerados. Pero comprarse un coche nuevo nunca es invertir y ya imaginarás el motivo, querida: En el momento en el que un coche sale del concesionario, su valor disminuye. Para ser más exactas, la depreciación es de un 15% , nada más salir del concesionario y luego, alrededor de un 10% anualmente. Es decir que el primer año, tu coche ya ha perdido entre un 20 y un 25% de su valor y un 60% o más al pasar cinco.

Así que si decides comprarte un coche, es muy importante que tengas claro que es, lo mires por donde lo mires, un gasto. Nunca una inversión. A partir de ahí, y desde la consciencia, tú decides qué es importante para ti y cuánto estás dispuesta a gastar. Eso sí, una vez tengas claro qué modelo quieres conducir durante los próximos años, te recomiendo que no te cierres en banda a alternativas muy interesantes a la compra de un automóvil sacado de fábrica.

Segunda mano

A veces vinculamos el mercado de segunda mano a una opción a la que hay que recurrir solo si nuestra situación financiera es complicada, ya que renunciamos a artículos en óptimo estado. Y nada más lejos de la realidad. La compra de un vehículo usado tiene enormes ventajas a nivel económico, porque es la dueña anterior del vehículo la que ha “sufrido” ya su depreciación del primer año, no tú. Por otra parte, comprar un coche de segunda mano no significa adquirir poco menos que una chatarra. Mi consejo es que empieces buscando vehículos de menos de dos años de antigüedad. Y por supuesto: antes de comprar infórmate, pregunta todas las dudas habidas y por haber, pruébalo y asegúrate de que conoces el estado real y las cargas (si las hay) del vehículo.

Kilómetro 0

Los coches de kilómetro 0 son una opción “a caballo” entre la compra de un vehículo salido de fábrica y la segunda mano. Y obviamente, su precio es más bajo que el de la primera alternativa y más alto que el de la segunda. Se trata de vehículos nuevos pero ya matriculados por el concesionario o por el fabricante (lo hacen habitualmente para cubrir objetivos) o que han circulado muy pocos kilómetros (menos de 10000, normalmente). Lo cierto es que si no te convence comprarte un coche usado, disfrutar de los descuentos del Kilómetro 0 es más que interesante.

Renting

El renting antes era una fórmula casi exclusiva para empresas y autónomas pero cada vez está más en auge también para particulares. La diferencia entre las dos alternativas anteriores es que tú no serás la propietaria del vehículo, sino que pagarás una cuota mensual durante un plazo estipulado (suele ser de 2 a 5 años) y tendrás un límite de kilómetros anuales. Como particular, la mayor ventaja del renting es que no tendrás que disponer de un dinero para la entrada y, además, en la mayoría de los casos te despreocupas de revisiones averías, seguro, etc., ya que es la empresa propietaria quien asume esos gastos. Si eres autónoma, infórmate bien, porque sus beneficios a nivel fiscal pueden interesarte…

Si aún así, decides comprarte un coche nuevo, sobre todo, querida, no compres por impulso. Tomarte el tiempo de visitar a varios concesionarios será un tiempo muy bien invertido que te puede hacer ahorrar mucho dinero.

Pide cotizaciones y sé flexible con el color y los acabados. Los concesionarios suelen trabajar con flotas de coches ya pre-asignados desde marca y les puede interesar ofrecerte mejores condiciones para «sacarse de encima» un modelo.

Los finales de trimestre/semestre y sobre todo de año, son también ideales, ya que los concesionarios harán lo posible para llegar a sus objetivos de ventas y cobrar el bonus otorgado por la marca.

Además, el fin del año suele coincidir con la «liquidación» de modelos del año corriente ya que las novedades suelen llegar a principios del año siguiente y por consiguiente, también puedes ahorrarte un buen pico y aprovechar que los concesionarios necesitan vaciar sus salas de exposiciones cara a recibir las novedades.

Quizás tras leerme tengas un poco más de información útil a la hora de elegir coche. Sí que me gustaría insistir en una cosa, amiga: elijas la opción que elijas, se trata de una compra importante y de un gasto considerable, así que dedícale mucho tiempo a comparar, informarte e investigar antes de dar el paso.

¿Tienes alguna duda acerca de las opciones que te he explicado? ¡Puedes preguntarme todo lo que quieras en comentarios!

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Jeanne Marie, [31.03.21 10:11]