Los créditos rápidos pueden agravar seriamente tus problemas financieros

Estamos pasando por tiempos complicados y, en mayor o menor medida, esto afecta a nuestras finanzas personales. Es posible que tu estabilidad económica se haya visto especialmente afectada en los últimos meses y tengas que hacer auténticos malabares para llegar a fin de mes. Puede que incluso estés planteándote recurrir a uno de los préstamos rápidos que has visto anunciados en televisión o en internet. Y por eso quiero hablarte hoy de este tipo de producto y de las consecuencias reales que puede tener. Antes de tomar una decisión que podría empeorar el problema en vez de solucionarlo, me gustaría que siguieses leyendo.

Qué son los micropréstamos

Los micropréstamos son productos que determinadas empresas presentan como alternativas a los créditos tradicionales. Su principal atractivo es lo fácil que resulta su contratación y lo rápido que llega el dinero a la persona que lo necesita. Cualquiera puede hacerse con un crédito rápido sin necesidad de un aval o estudio previo, con lo cual en un abrir y cerrar de ojos el dinero aparece en la cuenta corriente. Todo esto hace que los micropréstamos sean realmente tentadores cuando estás pasando por una situación de urgencia económica o, por el motivo que sea, necesitas dinero rápido. El problema es que puedes acabar pagándolo muy caro (y nunca mejor dicho).

Veamos por qué.

Condiciones “invisibles”

Las empresas que ofrecen micropréstamos saben perfectamente que la urgencia puede hacer que quien decide contratarlos no se lea “la letra pequeña”. Detrás de los créditos rápidos suele haber condiciones encubiertas que pueden meterte en un verdadero problema si, por la circunstancia que sea, no puedes cumplir los plazos de pago.

Cuando contratas este tipo de productos, tu intención es devolver el dinero en el periodo aproximado de un mes. No se trata de una gran cantidad, así que parece factible. Pero: ¿y si por cualquier motivo resultara no serlo?

Los intereses de lo micropréstamos son mucho mayores que los de los préstamos tradicionales. Su TAE (Tasa anual equivalente) supera en ocasiones el 5000%. Esto significa que si, por ejemplo, surge un imprevisto y no pudieses liquidar deuda en un año, acabarás pagando 50 veces el importe inicial del préstamo.

Deuda y problemas legales

Cada día fuera de plazo nuestra deuda aumentará notablemente y cada vez será más complicado saldarla. Si esta situación se alarga en el tiempo, la empresa acabará incluyéndote en una lista de morosos de la que, créeme, es bastante complicado salir.

Sin apenas darte cuenta, lo que en principio era una pequeña cantidad a deber (no suele superar los 600 euros) se habrá convertido en una deuda inasumible que puede acabar en denuncia y, llegado el caso, en orden de embargo.

Más allá de lo económico

Ver como tu deuda aumenta a un ritmo descontrolado no solo genera secuelas negativas en tus finanzas. La presión a la que te someterá la empresa emisora (cartas, llamadas, etc.) reclamándote el pago sin descanso puede convertirse en un verdadero infierno. Esta “persecución” asfixiante supone una fuente de estrés que, sumado al que te produce la deuda en sí, puede poner en riesgo tu estabilidad emocional. Y si la cosa acaba en los tribunales, puedes imaginar el impacto que provocará a nivel mental esta situación, más aún si no cuentas con recursos económicos para buscar una buena abogada que te represente.

Por eso, querida, mi consejo es que evites a toda costa recurrir a los micropréstamos para salir de un bache económico (intenta agotar antes otras posibilidades, como buscar ayuda en tu familia o amigos). Y mucho menos para cubrir gastos innecesarios (vacaciones, caprichos, etc.). Con un poco de paciencia y gestionando adecuadamente tus finanzas, verás como llegarán tiempos mejores sin necesidad de ponerte en riesgo.

¿Conocer a alguien que haya tenido una mala experiencia con los créditos rápidos o microcréditos? Sería genial que lo compartieras en comentarios.

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Jeanne Marie, [31.03.21 10:11]